Agencia Innova Digital.- En un clima de terror que recuerda los días más oscuros del estado, Luis Guillermo “El Químico” Benítez señala directamente al gobernador con licencia y a su mano derecha por lo que pueda ocurrirle. ¿Es Sinaloa un estado gobernado por la ley o por el miedo?

CULIACÁN, SIN. – La política en Sinaloa ha dejado de ser una lucha de votos para convertirse en una cuestión de supervivencia. Este 5 de mayo, el exalcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, rompió el silencio con una declaración que ha sacudido las estructuras del poder: responsabilizó públicamente a Rubén Rocha Moya y al senador Enrique Inzunza Cázarez de cualquier atentado contra su vida o la de su familia.

El “Beso de la Muerte”: El aterrador precedente de Melesio Cuen

El pánico de Benítez Torres no es infundado. La sombra de Héctor Melesio Cuen Ojeda planea sobre esta denuncia. Cabe recordar que Cuen, otro acérrimo rival de Rocha, lanzó una advertencia idéntica poco antes de ser asesinado tras la escandalosa reunión donde fue secuestrado Ismael “El Mayo” Zambada. Hoy, el exalcalde de Mazatlán teme que el mismo destino lo esté acechando por atreverse a hablar de las “pruebas vinculantes” que unirían a Rocha Moya con el crimen organizado desde 2021.

Nexos con el narco: La acusación que Morena no puede callar

Mientras la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, es perseguida por “desmantelar laboratorios”, en Sinaloa el gobernador con licencia enfrenta acusaciones en una corte de Estados Unidos por presuntos vínculos con “Los Chapitos”. Benítez Torres asegura que sus declaraciones no son revanchismo, sino la voz de “miles de sinaloenses” que viven bajo el yugo de un gobierno señalado por pactar con el cártel en lugar de proteger a sus ciudadanos.

¿Un Senador bajo sospecha?

La denuncia también alcanza a Enrique Inzunza Cázarez, el hombre de confianza de Rocha, sobre quien pesan señalamientos de ser el ejecutor político de una estrategia de intimidación. Mientras el PAN ya alista un punto de acuerdo para exigir la extradición de Rocha a EE. UU., la vida de los opositores en el estado pende de un hilo.

La pregunta que todo México se hace hoy es: ¿Cuántas advertencias más ignorará el Gobierno Federal antes de que otro rival político de la 4T en Sinaloa aparezca muerto? El reloj corre, y Benítez Torres ha dejado claro que, si el silencio lo alcanza, ya sabemos quiénes apretaron el gatillo político.