Agencia Innova Digital.- Mientras el gobierno de México camina por la cuerda floja frente a las severas exigencias de Estados Unidos para renovar el T-MEC, una sombra asiática avanza sin freno sobre la soberanía nacional. Bajo el pretexto de celebrar el 105 aniversario de su Partido Comunista, la embajada de China en México, encabezada por Chen Daojiang, destapó una agresiva estrategia de penetración comercial y política que amenaza con dinamitar de forma definitiva la alianza con nuestros socios norteamericanos.
El descarado cortejo de Pekín ocurre en el peor momento posible. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha intentado calmar las aguas declarando que no habrá un Tratado de Libre Comercio con China, pero la realidad en las calles desmiente el discurso oficial: el gigante asiático ya tiene un pie adentro del país.
El transporte público: ¿Movilidad o infiltración masiva?
El propio embajador chino presumió cómo sus empresas ya controlan rutas estratégicas de transporte en distintas ciudades mexicanas, operando incluso en eventos de visibilidad masiva como la Copa Mundial. Lo que la diplomacia vende como “calidad de manufactura”, analistas lo ven como una dependencia tecnológica y logística sumamente peligrosa.
Este avance no es fortuito; fue sembrado desde la pasada administración local. En 2022, la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México y actual presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, entregó una millonaria licitación pública para adquirir 171 autobuses de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) al fabricante chino Yutong. Con este antecedente, queda claro que las puertas de la infraestructura crítica nacional se abrieron desde la cúpula del poder.
El peligroso avance ideológico y la trampa del APEC
La ofensiva no se detiene en los negocios. China asumió la presidencia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), vitrina que utilizarán para enganchar a México bajo el poético pero impositivo concepto de una “Comunidad de Futuro Compartido”.
Lo más alarmante para la estabilidad democrática regional radica en el plano político. Chen Daojiang admitió sin tapujos que el Partido Comunista de China mantiene un “intercambio permanente” con partidos políticos mexicanos. Según el diplomático, esta intromisión busca consolidar la “confianza mutua” utilizando como base los principios fundamentales del marxismo, una abierta agenda de adoctrinamiento e influencia ideológica sobre las decisiones de México.
Con Estados Unidos endureciendo su postura y exigiendo lealtad comercial absoluta en Norteamérica, la peligrosa cercanía de la actual administración con los intereses comunistas de Pekín pone a México en una posición de altísimo riesgo que podría costar millones de empleos si el T-MEC llega a colapsar.
