El producto es el mismo, la diferencia reside en la comunicación.

Oliviero Toscani

Promoción oficial y uso de recursos públicos

En Puebla, la política vuelve a mostrar una práctica muy conocida: la promoción personal desde el poder. Esta vez, la atención recae en Laura Artemisa García Chávez, titular de la Secretaría del Bienestar, cuya imagen ha aparecido en abanicos, loterías, pipas de agua y ahora volantes distribuidos casa por casa.

La estrategia no es menor. A ello se suman mensajes de texto y el uso de pipas con un costo superior a 213 millones de pesos, recursos públicos que generan cuestionamientos sobre su verdadero propósito.

Mientras el gobernador Alejandro Armenta mantiene un discurso de austeridad, desde su entorno se impulsa una operación que parece más orientada al posicionamiento político que al servicio ciudadano.

El reparto de volantes y otros materiales no representa cercanía, sino una señal de cómo persiste la lógica de construir imagen con dinero público.

Cablebús: votos exprés y Cabildo entregado

En Puebla, el Cabildo volvió a demostrar que cuando el poder llama, la deliberación sobra. En cuestión de horas, 17 regidores avalaron ceder cuatro predios municipales al gobierno de Alejandro Armenta para el proyecto del Cablebús, mientras cinco votaron en contra y uno se abstuvo.

Más allá de la utilidad de la obra, el fondo preocupa: patrimonio público comprometido sin discusión amplia ni transparencia suficiente. La prisa legislativa, esa vieja liturgia del poder, vuelve a encender sospechas de obediencia política antes que de planeación técnica.

El amor también factura en Puebla

En el discreto círculo del poder poblano, donde los contratos parecen seguir más al corazón que a la ley, la directora de Parques y Convenciones Michel Talavera, encontró una curiosa fórmula de promoción: entregar a su novio, el influencer Adolfo Lazzari, un jugoso contrato por apenas unos pocos vídeos sin impacto.

Todo esto mientras el organismo acumula pérdidas por 65 millones de pesos en 2025 y sus gastos crecieron más de 133 millones bajo su gestión. En Puebla, el amor no solo mueve montañas; también mueve recursos públicos. Y como en todo rito de poder, el problema no es el afecto, sino quién paga la ceremonia.

@AntonioLGuevara

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