Agencia Innova Digital.- La indignación social se ha encendido tras revelarse la cadena de incompetencia y las mentiras oficiales que rodearon la muerte de Kenso, un imponente tigre de Bengala de 150 kilos. El felino, que escapó el pasado 27 de junio de un refugio en Tepetlaoxtoc, Estado de México, fue víctima de un operativo caótico que las autoridades han intentado encubrir a toda costa.
El misterio de los cinco días de caza
Durante cinco días enteros, las autoridades locales y la policía montaron un tenso espectáculo mediático. Utilizaron drones y trampas sofisticadas en un supuesto operativo de rastreo que mantuvo en vilo a la comunidad, demostrando una alarmante lentitud para contener a un depredador de ese tamaño en una zona poblada.
La mentira oficial y el trágico final
El colmo del descaro llegó en el desenlace de la búsqueda. En un primer momento, la PROFEPA colgó una medalla falsa ante la opinión pública al informar falsamente que el felino había sido rescatado con vida. Horas más tarde, la verdad salió a la luz: Kenso estaba muerto.
Las versiones del encubrimiento
Para lavarse las manos, las autoridades oficiales fabricaron de inmediato la narrativa del “ataque”, alegando que el tigre tuvo que ser abatido con armas de fuego porque intentó agredir al personal durante la sedación. Sin embargo, esta versión se desmorona frente a la denuncia de los expertos. Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, sepultó la mentira gubernamental al afirmar que Kenso murió en realidad por una sobredosis de anestesia, aplicada por personal negligente y sin la experiencia necesaria para manejar fauna silvestre.
Clausura tardía
Como suele ocurrir, el castigo llegó tarde. Tras el escándalo y la muerte del ejemplar, la PROFEPA procedió a la clausura temporal del centro “Animal Experience”. Una inspección de última hora detectó graves irregularidades en el lugar, las cuales extrañamente no vieron antes de que ocurriera la tragedia.
