Agencia Innova Digital.- Bajo el amparo de la impunidad que asfixia a Veracruz, un grupo criminal irrumpió a plena luz del día en una carnicería para bañar de sangre el corazón de la ciudad; no hay un solo detenido tras la carnicería.

TUXPAN, VER. – La estrategia de seguridad en el estado de Veracruz sigue demostrando ser un fracaso sangriento. Esta tarde, el centro de Tuxpan se convirtió en una zona de guerra cuando hombres fuertemente armados decidieron sembrar el terror entre ciudadanos inocentes que solo buscaban realizar sus compras del día.

Los hechos, que evidencian la total libertad con la que operan los grupos criminales, ocurrieron en la conocida carnicería “Jarocho”, ubicada estratégicamente entre la avenida Garizurieta y la calle Mutualismo. Según reportó Latinus, cuatro personas —dos hombres y dos mujeres— cayeron heridas bajo la ráfaga de balas, sumando más víctimas a la imparable lista de la violencia estatal.

Inutilidad operativa y calles sin ley

A pesar de que el ataque ocurrió en una zona de alta afluencia, los delincuentes lograron escapar con total tranquilidad. Como ya es costumbre, las autoridades desplegaron una movilización de “brazos cruzados”, pues hasta el momento se confirma que no se ha detenido a nadie, dejando a la población a merced del miedo.

Este nuevo episodio de violencia no es un hecho aislado. Mientras el gobierno se jacta de operativos, en municipios cercanos como Poza Rica se reportan secuestros de familias enteras, y en Agua Dulce el robo de combustible florece sin control, lo que deja claro que el estado está bajo el mando del crimen y no de la ley.

Pánico en el Puerto

Mientras las víctimas luchan por su vida en un hospital local, los comerciantes del centro de Tuxpan cierran sus cortinas ante la amenaza latente de un nuevo ataque. ¿Cuántas vidas más deben perderse para que las autoridades dejen de ser simples espectadores de la tragedia veracruzana?