Agencia Innova Digital.- A solo diez días de que México esté en los ojos del mundo con la inauguración del Mundial de fútbol, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha decidido sembrar el caos. En un acto de abierta intransigencia, los líderes magisteriales rechazaron un generoso y competitivo incremento salarial del 9% otorgado por el Gobierno federal. Prefiriendo el conflicto antes que las aulas, anunciaron un paro indefinido a partir del 1 de junio que estrangulará el Paseo de la Reforma e invadirá el Zócalo con un plantón. Los cabecillas admitieron con cinismo su intención de secuestrar las vialidades y desquiciar a la ciudadanía. Con esto, chantajean directamente a las autoridades para chantajear también la imagen internacional del país. Mientras el sindicato oficialista (SNTE) actuó con madurez y aceptó el trato, el ala disidente opta por el sabotaje social.