Agencia Innova Digital.- La resistencia parece haber llegado a su límite. Tras el insólito episodio de rebeldía que mantuvo en vilo a la Secretaría de Educación Pública, las imágenes de colaboradores cargando cajas y utilizando “diablitos” para vaciar el despacho de Marx Arriaga sugieren que el polémico funcionario finalmente ha doblado las manos.

El ocaso de un funcionario “rebelde”

Lo que comenzó como un desafío directo a la autoridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario Mario Delgado, ha terminado en una mudanza apresurada y bajo el amparo de la sombra. El hombre que juró no moverse de su silla hasta recibir una notificación “personal” parece haber entendido que su tiempo en la Dirección General de Materiales Educativos ha expirado.

Las claves de la “operación salida”:

  • Vaciado Express: Testigos en los pasillos de la SEP reportan un movimiento inusual de artículos personales y archivos, señal inequívoca de que la toma de la oficina ha terminado.
  • Hermetismo total: A diferencia de sus estridentes transmisiones en redes sociales de los días pasados, Arriaga ha optado por el silencio mientras su equipo desmantela lo que queda de su gestión.
  • Relevo inminente: Con la llegada de Nadia López García a la dependencia, la estructura que Arriaga construyó se desmorona, dejando atrás una estela de controversia por el contenido de los libros de texto.

El “atrincheramiento” de más de 80 horas termina no con una victoria política, sino con el sonido de la cinta canela sellando cajas de cartón. La era de Arriaga en la educación pública mexicana parece haber llegado a su punto final, dejando más dudas que respuestas sobre el destino de los materiales educativos.