Agencia Innova Digital.- Bajo una lluvia de más de 50 balas, la sombra del narcotráfico vuelve a alcanzar al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya; autoridades intentan minimizar el ataque asegurando que la finca estaba “abandonada”.

CULIACÁN, SIN. – La violencia en Sinaloa ha escalado a un nivel personal para la cúpula del poder. Esta mañana, un violento ataque armado contra una residencia en la exclusiva zona de Las Quintas destapó lo que parece ser un secreto a voces: las propiedades del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, están en la mira de los grupos criminales.

Lo que inició como un reporte de detonaciones terminó por convertirse en una prueba irrefutable de propiedad. Según reportes obtenidos por el medio Latinus, elementos de seguridad que arribaron a la calle Lago Cuitzeom localizaron y retiraron rápidamente un recibo de luz que confirma que el inmueble está a nombre del morenista.

Casas “abandonadas” y vínculos peligrosos

El ataque, que dejó al menos 50 impactos de bala de alto calibre en la fachada, ocurre apenas 10 días después de que el gobierno de Estados Unidos señalara formalmente a Rocha Moya por presuntos vínculos con la facción de “Los Chapitos”.

Aunque la Secretaría de Seguridad de Sinaloa se apresuró a emitir un comunicado afirmando que la vivienda ha estado deshabitada por más de una década para calmar el pánico social, el simbolismo del ataque es ineludible. ¿Por qué atacar con tal saña una propiedad vacía si no es para enviar un mensaje directo al político sinaloense?

Culiacán: El miedo como norma

Mientras las autoridades realizan peritajes para “dar con los responsables” —una promesa habitual en una entidad sumida en la impunidad—, los vecinos de Las Quintas permanecen bajo llave. Para los ciudadanos, este no es un hecho aislado, sino una consecuencia de las peligrosas relaciones que hoy tienen al gobernador con licencia bajo el escrutinio internacional.

Hasta el momento, Rocha Moya no ha emitido declaraciones sobre el hallazgo de su factura eléctrica en la escena del crimen ni sobre el origen de esta propiedad vinculada ahora a la violencia explícita del estado.