AGNVeracruz

Al parecer, en la Delegación Regional de Veracruz la violencia y corrupción no se castiga: se aplaude y se asciende. La complicidad, el encubrimiento y la protección a funcionarios agresores se ha convertido en el hilo conductor de una institución podrida desde sus cimientos. Y lo más alarmante: el deterioro estructural del edificio refleja el mismo colapso ético que padecen sus funcionarios.

Diana Santiago Huesca salió disparada del cargo como tapón de sidra, pero no sin antes comerse, junto al exsecretario de Educación, Zenyazen Escobar García; el coordinador de Delegaciones, Víctor Emmanuel Vargas Barrientos; y la ex titular de la Oficialía Mayor, Ariadna Selene Aguilar Amaya, el dinero destinado a la remodelación del inmueble de Negrete, que hoy literalmente se cae a pedazos. La corrupción fue tan desvergonzada que ni disimularon: el saqueo fue total. No veo a ninguno en la cárcel, ni la titular de la SEV y ni la propia gobernadora les molesta su saqueo.

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