Agencia Innova Digital.- En un despliegue de cultura, tradición y compromiso social, el Zócalo de nuestra Ciudad Heroica se transformó en un escenario de ensueño para celebrar a los más pequeños del hogar. Gracias a la visión sensible de la diputada Rosa María Hernández Espejo, la tarde-noche de este festejo por el Día de la Niña y el Niño no solo fue un evento, fue una verdadera fiesta de identidad veracruzana.
Bajo el cielo del puerto, cientos de familias se congregaron para ser testigos de una gestión que prioriza la reconstrucción del tejido social a través del arte. El momento cumbre llegó con la majestuosa presentación de la Orquesta Moscovita de la Universidad Veracruzana, que cautivó a grandes y chicos con un concierto didáctico magistral. Las notas de los clásicos de Cri-Cri devolvieron la magia a la plaza pública, recordando que en Veracruz la infancia se celebra con calidad y calidez.
La jornada, impulsada por el incansable espíritu de servicio de Hernández Espejo, no se detuvo en la nostalgia. Con un cierre vibrante al ritmo del son jarocho y la potencia de la música afrocaribeña, la plaza vibró en una sola voz, reafirmando que nuestra cultura es el mejor regalo para las nuevas generaciones.
Además del banquete musical, se dispusieron zonas de actividades recreativas diseñadas para fomentar la convivencia sana y el desarrollo integral. Mientras las niñas y niños jugaban en un entorno seguro y festivo, los padres de familia expresaron su gratitud por contar con representantes que, como Rosa María, mantienen vivo el brillo de Veracruz y apuestan por la felicidad de nuestras familias.
¡Con eventos de esta altura, Veracruz sigue demostrando por qué es una ciudad heroica y, sobre todo, una ciudad que ama a su niñez!
