La carreta de calabazas de Rocío Nahle
Por: Arturo Reyes Isidoro
En una quincena a más tardar, el Congreso estatal deberá aprobar el Plan Veracruzano de Desarrollo 2025-2030, que se supone que se elaboró entre el 1 de diciembre cuando entró la nueva administración y el 31 de marzo, de acuerdo a la Ley de Planeación del Estado. Se pudo haber aprobado desde el 1 de abril, pero acaso el Legislativo le metió la lupa y lo ha sometido a una severa revisión y por eso la demora hasta el límite máximo.
Se pensaría que con base en ese instrumento rector de planeación del desarrollo del estado, la gobernadora Rocío Nahle conformará el gabinete que la acompañará en el resto del sexenio, digo que lo conformará aunque ya tiene uno, pero seguramente hará ajustes, acomodos y reacomodos y llenará vacíos, como el de la Secretaría de Turismo que va para dos meses que no tiene titular.
Cada gobernador tiene su estilo y actúa en consecuencia. Por ejemplo, Fidel Herrera Beltrán decidió trabajar con tres gabinetes, y así lo anunció con anticipación: el de inicio de su gobierno, otro con el que finalizaría y uno intermedio con el que transitaría una vez despegado del arranque. Así lo hizo. Los del principio y del intermedio se fueron, aunque les pesó, porque no querían hacerlo.
Seis meses, los primeros de su sexenio, deben haberle permitido a Rocío saber ya si acertó en sus nombramientos iniciales de colaboradores o si se equivocó, o si deben estar adentro, aunque en otra posición, o si considera a algunos buenos elementos pero los rebasan las circunstancias y debe darles las gracias, como, por ejemplo, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Reyes Garcés, si bien se lo envió el gabinete de seguridad federal y su designación no fue decisión suya.
Los primeros tres años son de subida, el resto, de bajada
El gobernador Miguel Alemán Velasco hablaba de la carreta cargada de calabazas. Decía que en los brincos del camino unas se caen, otras se echan a perder y hasta se pudren y unas más se acomodan y son las que llegan al final en buen estado. También, que en todo sexenio los primeros tres años son de subida y los otros tres, de bajada.
El 10 de diciembre pasado, diez días después de iniciado el nuevo gobierno, oficialmente se informó que para optimizar el uso de recursos y mejorar el desempeño de las funciones interinstitucionales, la gobernadora implementaba una reingeniería en diversas áreas de la administración pública estatal.
Se dijo que el proceso formaba parte de una propuesta de modificación a la Ley Orgánica de la Administración Pública, que sería presentada al Congreso del Estado y tenía como propósito simplificar procesos y agilizar operaciones.
Se mencionó que las primeras áreas en experimentar el cambio eran la Oficina de Programa de Gobierno y la Oficina de la Gobernadora, las cuales se integrarían en una sola dependencia. “Buscamos que los puestos directivos sean funcionales y no excesivos”, declaró Nahle.
También se dijo que la medida contemplaba a la Coordinación General de Comunicación Social “y otros ajustes” a fin de garantizar un gobierno ágil, eficiente y con un manejo óptimo de los recursos públicos. “El enfoque estará en racionalizar los cargos de alta dirección y evitar duplicidades en funciones”.
Habría ajustes de gobierno y cobro de cuentas
Se supone que Rocío esperará la aprobación del Plan de Desarrollo de su gobierno a más tardar el 31 de mayo y que pasen las elecciones del 1º de junio para hacer ajustes, pues además porque adentro mismo se comenta que entonces procederá contra varios funcionarios (y también exfuncionarios) del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez a los que no ha dejado ir porque no les cuadran las cuentas por lo que no han podido entrar de lleno sus relevos.
Ya se verá en qué termina la anunciada fusión de las secretarías de Cultura y de Turismo, a la que se opone una considerable comunidad artística, y entonces se sabrá si la gobernadora está dispuesta a escuchar las distintas voces e inquietudes de sus representados.
Su llegada al gobierno despertó esperanzas de un control de daños del gobierno de Cuitláhuac y la reparación, la reorganización y el planteamiento de un nuevo esquema de gobierno que relance a Veracruz hacia nuevos estadios de desarrollo, con base en el respeto a la pluralidad, en el diálogo con todos, al trabajo conjunto, a la unidad, que no la uniformidad. El Veracruz que ella desea que esté de moda, no el de la inseguridad y violencia, es posible si ella quiere.
El 28 de noviembre del año pasado, junto con el entonces gobernador Cuitláhuac García Jiménez, ya como gobernadora electa recorrió el Salón Gobernadores del palacio de Gobierno. “Todavía no está la fotografía de una mujer en dicho recinto; trabajaremos para hacer historia y dejar huella para todas las veracruzanas”, dijo entonces. Puede hacer historia, no obstante la pesada realidad con la que ya se empezó a topar. Puede dejar huella. Mucho dependerá del equipo con el que se acompañe. Después del 1º de junio, dentro de 18 días, ya con los nuevos alcaldes y su equipo ajustado puede empezar a sentar las bases.
Ella no anunció un equipo de trabajo solo para el inicio, como Fidel. Ya le dio la oportunidad a muchos, quienes se ganaron con ello una nota más para su currículum. Adentro se sabe y se habla de que varios de los que trajo no tienen ni idea de lo que son sus áreas y de lo que es la función pública. Si deja a un lado sentimentalismos, amiguismo, recomendaciones, si privilegia el conocimiento, la capacidad, la eficacia, el profesionalismo, puede hacer historia, cómo no, y dejar huella. De ella depende, de nadie más. Y la historia la espera para juzgarla.
Rosa María, la única que sigue el ejemplo de Pepe Mujica, con su vocho

