Faltan cinco meses para que arranque la nueva administración municipal en Poza Rica, y la rebatinga por los cargos públicos ya se está cocinando a fuego alto. Los pasillos políticos están que arden, y no por la eficiencia en los planes de gobierno, sino por el típico jaloneo por direcciones, coordinaciones y hasta puestos de auxiliares.

En este contexto comienza a sonar un nombre que muchos creían fuera del mapa político, pero que al parecer está más vivo que nunca: un tal Christian Gómez Martínez, mejor conocido como El Foco, actual director de Alumbrado Público, cuya posible permanencia en el cargo ha levantado cejas y críticas por igual.

Primero, porque su desempeño ha sido, por decir lo menos, deficiente. Las quejas por luminarias inservibles, mantenimiento deficiente y zonas enteras a oscuras han sido constantes durante su gestión. Segundo, porque hay señalamientos —no menores— sobre problemas personales que han afectado su rendimiento, particularmente su presunta adicción al alcohol.

Aun así, El Foco estaría en la lista de los que repiten. El motivo que manejan en los pasillos es un supuesto compromiso político con el Sindicato de Electricistas, al que pertenece. Pero también hay quien afirma que su premio no es por lealtad, sino todo lo contrario: por haber traicionado a Morena en plena campaña, apostándole por debajo del agua a Movimiento Naranja. En otras palabras, una traición bien recompensada.

Este caso no es aislado; es un reflejo del ajedrez político que ya se juega de cara al próximo Gobierno Municipal. Incluso, hay rumores fuertes de que hasta la gobernadora Rocío Nahle estaría negociando posiciones con el alcalde electo, Emilio Olvera, algo que en teoría resulta incongruente si se toma en cuenta que Morena no ganó la elección en Poza Rica.

Entonces cabe preguntarse si hubo acuerdos bajo la mesa o se pactó gobernabilidad a cambio de cuotas.

El asunto genera suspicacias, sobre todo cuando se recuerda que aún sigue en proceso una impugnación en la elección de Poza Rica, otro bastión que Morena perdió y donde también se habla de movimientos turbios en los tribunales.

Así las cosas, ni comienza el nuevo gobierno y ya se reparten cargos, pactan cuotas, premian traiciones y se acomodan fichas. El mensaje es claro: la política local sigue siendo tierra fértil para la simulación y el acomodo, no necesariamente para el servicio público.

Faltan cinco meses, pero el reloj de las negociaciones no se detiene. Y lo que hoy se murmura en voz baja, mañana podría explotar en la cara del que menos lo espere.