Agencia Innova Digital.– Entre gritos de justicia y una profunda indignación, la comunidad minera de Zacatecas, acompañada por colectivos de búsqueda y familiares de las víctimas, tomó las calles de la capital este sábado 14 de febrero de 2026. El contingente partió con una consigna clara que rechaza las versiones oficiales preliminares: “¡No fue confusión, fue extorsión!”.

La movilización surge tras el hallazgo sin vida de trabajadores mineros en el municipio de Concordia, Sinaloa, pertenecientes a la empresa Vizsla Silver Corp. Aunque inicialmente se reportó la desaparición de 10 empleados, la confirmación de varios cuerpos localizados en fosas ha encendido las alarmas sobre el asedio del crimen organizado al sector extractivo.

Claman por sus compañeros

En Zacatecas, el dolor tiene rostros específicos. La comunidad despidió recientemente a José Ángel Hernández Vélez, originario de Cañitas de Felipe Pescador, y a Ignacio Aurelio Salazar Flores, de Sombrerete. Durante la marcha, los manifestantes exigieron que el Gobierno Federal y las autoridades estatales dejen de criminalizar a las víctimas o minimizar los hechos bajo la narrativa de “daño colateral”.

  • Exigencias principales:
    • Refuerzo inmediato de seguridad en las zonas mineras de la Sierra de Sinaloa y las rutas de traslado desde Zacatecas.
    • Investigación exhaustiva por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre el móvil de extorsión contra la empresa y sus empleados.
    • Garantías de protección para los trabajadores que aún laboran en yacimientos de alto riesgo.

Un movimiento nacional

Zacatecas no estuvo sola; la protesta se replicó en estados con alta actividad minera como Chihuahua, Sonora y San Luis Potosí. En Hermosillo y la capital potosina, gremios mineros también alzaron la voz para denunciar que el cobro de piso y los secuestros se han vuelto una constante que amenaza la viabilidad de la industria y la vida de miles de familias.

La marcha concluyó frente a edificios gubernamentales, donde se colocaron veladoras y pancartas con el lema: “Nos faltan 10”, recordándole a las autoridades que la minería, motor económico de la región, hoy se tiñe de luto por la impunidad en los límites entre Zacatecas y Sinaloa.