Agencia Innova Digital.- Washington estrecha el cerco contra la familia Jensen, acusada de contrabandear miles de cargamentos de petróleo robado a Pemex y de financiar indirectamente al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El juicio en Estados Unidos contra James Lael Jensen y sus hijos ha destapado un entramado criminal que mezcla negocios millonarios, corrupción y vínculos con la cúpula del huachicol en México. Documentos judiciales revelan que, entre 2018 y 2025, la familia introdujo ilegalmente más de 4.000 cargamentos de crudo, disfrazados como desechos industriales, generando ganancias por 300 millones de dólares.
Un testigo protegido, identificado como CI-1, asegura haber servido de puente entre los Jensen y líderes del CJNG como Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, y César Morfín Morfín, “Primito”, ambos sancionados por el Departamento del Tesoro. Según su relato, el petróleo robado a Pemex era transportado con documentos falsificados y protegido por funcionarios corruptos.
La defensa de los Jensen insiste en que nunca supieron que el combustible provenía del cartel, pero las grabaciones obtenidas por la DEA en reuniones con el intermediario apuntan a lo contrario. En una de ellas, CI-1 habló abiertamente de su relación con el CJNG y de los líderes que el presidente Trump había catalogado como “terroristas”.
El caso expone cómo un clan empresarial de Texas terminó enredado en la maquinaria del crimen organizado mexicano, dejando en evidencia la fragilidad de las fronteras energéticas y la capacidad del CJNG para infiltrarse en negocios internacionales.