9 junio, 2025

Por: De la Redacción

¡Queremos un rector, no un dictador!
(Consigna gritada en la manifestación)

Por Miguel Casillas

Arropados por la manta que ha unificado al movimiento universitario que defiende la legalidad, que exige que haya una convocatoria para la renovación de la rectoría de la Universidad, cientos de universitarios marcharon en Xalapa exigiendo a la Junta de Gobierno que se ajuste a las reglas establecidas y que rechace las pretensiones del rector por continuar en automático otros cuatro años, sin evaluación, sin competencia, sin participación de la comunidad. Todos coincidimos diciendo #prórrogaNO.

Reunidos inicialmente en la calle, una larga columna de integrantes de la comunidad subió a la Loma del Estadio y tomó la plaza de la rectoría. Ahí reunidos quedó manifiesto el profundo rechazo a la iniciativa del rector para pedir la prórroga de su mandato. Se explicó que no es su derecho, que no hay procedimientos jurídicos establecidos para una prórroga, se dijo que la Junta no tiene atribuciones jurídicas para improvisar un arreglo a modo, a favor de una persona, en contra de toda lógica jurídica y de la propia comunidad, pues la afecta al conculcar el proceso de auscultación y de confrontación de ideas y proyectos establecidos en la Ley Orgánica.

La rebelión contra las pretensiones imperiales del rector viene de lejos, pero el último y muy significativo capítulo fue la reunión del Consejo Universitario donde resonaron las voces de estudiantes, profesores, investigadores, y se leyeron comunicados de juntas académicas y colectivos de académicos, todos contra la prórroga y exigiendo que la Junta de Gobierno se apegue a la Ley Orgánica. En esa reunión fue evidente que nadie en la comunidad ha solicitado la prórroga para la gestión del rector: abrogándose un derecho que nadie le dio, él mismo, como un autócrata, se lo ha inventado y se lo ha impuesto a la Junta.

En el Consejo Universitario, de modo muy valiente los estudiantes consejeros denunciaron presiones y hostigamiento de parte de las autoridades; a partir de ahí, desde las regiones se ha denunciado la operación de los vicerrectores a favor de la iniciativa del rector y contra el movimiento que se opone a la prórroga; y fue evidente la campaña de desinformación, de hostigamiento y de amenaza sobre la marcha.

Si las autoridades y sus personeros creyeron que esta sería una marcha de tristeza y desaliento, se equivocaron, porque fue digna, festiva y alegre: bajo un sol radiante, al ritmo de una batucada, la manifestación salió de la rectoría y recorrió las calles del centro de la ciudad hasta llegar a su plaza principal.

Al frente de la marcha iban tres académicos que aspiran a la rectoría y consideran afectados sus derechos con la maniobra legaloide que se quiere imponer. Asistieron académicos muy prestigiados, destacaron dos distinguidas investigadoras eméritas del SNII y muchos otros académicos y científicos; ahí estaban muchos profesores de las facultades y de los institutos, participaron muy queridos colegas jubilados, muchos trabajadores y estudiantes de muy diversas facultades. Muchos trabajadores administrativos desafiaron a sus jefes y se escaparon de sus oficinas, otros colgaron carteles expresando que les prohibían salir y participar en la marcha.

La marcha fue pacífica, respetuosa y plural. Durante el recorrido la manifestación fue incrementando su número, se recibían muestras de afecto por la población y desde algunas entidades que quedaban en la ruta sus trabajadores administrativos y académicos manifestaban gritos de júbilo y solidaridad. Hubo cuatro consignas principales que se reiteraron: ¡Prórroga NO!, ¡Queremos un rector, no un dictador!, ¡Justicia!, ¡Legalidad!

La actual crisis institucional que atraviesa a la Universidad Veracruzana deriva de un capricho autoritario y de la irresponsabilidad de la Junta de Gobierno. Es el rector, con su ilegal e ilegítima ocurrencia de perpetuar su rectorado quien ha provocado un embrollo, y al mismo tiempo la conducta dócil, cómplice y pusilánime de la Junta ha dado lugar a que se inventen procedimientos nunca consignados en las leyes, a que se genere un clima de incertidumbre y desconfianza entre los universitarios. ¿Cuánto vale, en su amañada consulta, una manifestación de cientos de universitarios libres, que se movilizan contra la prórroga?

Lo que tendría que ser un proceso normal, reglamentado, apegado a la legalidad, resulta ahora motivo de movilizaciones, de luchas, de desencuentros. La institucionalidad y la legalidad universitarias se están resquebrajando desde la propia rectoría con la complicidad de la Junta. Frente a ellos, los universitarios estamos de nuevo en las calles en defensa de la Universidad Veracruzana.