Agencia Innova Digital.- En una exhibición de pura grandeza, coraje y mística de campeón, Cruz Azul firmó una remontada épica en el Estadio Olímpico Universitario para derrotar 1-2 a unos Pumas que pecaron de soberbios, coronándose como el monarca absoluto del torneo Clausura 2026 de la Liga MX y alcanzando la tan anhelada décima estrella de su historia.
El partido de vuelta de la Gran Final fue un auténtico drama que consagró la superioridad mental y futbolística de “La Máquina” sobre una escuadra universitaria que terminó asfixiada en su propia casa y ante su propia afición.
Del susto a la superioridad táctica
El encuentro comenzó cuesta arriba para los celestes, cuando un gol tempranero de Morales al minuto 3:36 encendió una falsa ilusión en las tribunas del Pedregal. Pumas intentó replegarse y colgarse del poste, apoyado por intervenciones milagrosas de su portero, pero la jerarquía de Cruz Azul dictó una historia muy diferente para la segunda mitad:
- El despertar de la Máquina (7:12): Lejos de bajar los brazos, la escuadra cementera tejió una obra de arte colectiva. Con paciencia de campeón, desarmaron la muralla felina para firmar un empate soberbio que congeló el grito local.
- El latigazo de la gloria (9:43): Cuando el partido agonizaba, apareció la genialidad de Carlos Rotondi. Con una soberbia media vuelta dentro del área, el atacante celeste fusiló las redes universitarias para clavar el 1-2 definitivo y desatar la locura azul.
Un campeón con letras de oro
Con el silbatazo final (10:47), Cruz Azul rompió las cadenas del pasado y alzó el trofeo del Clausura 2026. Este campeonato no solo representa un trofeo más, sino la consolidación de una época dorada que lleva a la institución a bordar su décimo título de liga, demostrando quién manda verdaderamente en el fútbol mexicano y dejando claro que el Olímpico Universitario ahora tiene un solo dueño.
