Agencia Innova Digital.- La alianza con Venezuela en riesgo y el fantasma del aislamiento
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha desatado un terremoto político en La Habana. Para Cuba, la caída del líder venezolano representa un golpe devastador: durante años, el régimen de Miguel Díaz-Canel ha dependido del petróleo y el apoyo económico de Caracas para sobrevivir a sus propias crisis internas. Hoy, esa alianza simbiótica se tambalea y los cubanos se preguntan con temor si su país será el próximo blanco de Washington.
32 cubanos muertos, la sorpresa de la operación
La facilidad con la que Estados Unidos logró capturar a Maduro, sin bajas propias y con 32 cubanos muertos en la operación, ha dejado atónitos a muchos en la isla. El episodio marca un cambio radical en la relación entre Cuba y EE. UU., que hasta ahora se había caracterizado por conflictos indirectos. La operación militar expone la vulnerabilidad de la alianza y la fragilidad de la defensa cubana.
Crisis interna y presiones externas
El momento no podría ser más crítico: Cuba enfrenta apagones constantes, escasez de alimentos y una crisis energética que ha indignado a la población, especialmente tras las polémicas declaraciones de un funcionario que sugirió “dejar de comer arroz”. En este contexto, la administración Trump intensifica las presiones, insinuando que otras naciones latinoamericanas podrían estar en la mira, con Cuba en primera fila.
El fantasma del aislamiento
La posibilidad de una intervención militar estadounidense se vuelve más real, evocando el aislamiento que Cuba sufrió tras la caída de la Unión Soviética. Díaz-Canel promete defender la alianza con Venezuela “a cualquier precio”, pero la pregunta que resuena en las calles de La Habana es si el régimen podrá resistir sin su principal sostén económico. Mientras tanto, queda en el aire si las amenazas de Washington forzarán al gobierno cubano a liberar prisioneros políticos o convocar elecciones.
