Agencia Innova Digital.- La indignación de las familias de pacientes oncológicos colapsó la agenda oficial en el puerto veracruzano. Integrantes del colectivo de madres de niños con cáncer lanzaron duras acusaciones contra el delegado de Bienestar, Roberto Ramos Alor, y la gobernadora Rocío Nahle, señalando una cadena de negligencias administrativas y estructurales que, afirman, han costado la vida de varios menores.

Cora de Jesús Rodríguez, vocera del movimiento, encabezó el reclamo utilizando un tono de profunda ironía para evidenciar el desabasto de insumos médicos. Las activistas responsabilizan directamente a Ramos Alor por permitir la caducidad de fármacos clave tanto en su gestión pasada como secretario de Salud, como en su actual injerencia dentro de los hospitales del IMSS. “Le agradecemos que haya dejado que se echaran a perder medicamentos, le agradecemos las muertes de todos nuestros niños”, sentenció Rodríguez ante los medios.

Por otra parte, los reclamos alcanzaron directamente a la gobernadora Rocío Nahle, quien horas antes había defendido públicamente la gestión de Ramos Alor. Las familias criticaron severamente que los compromisos de infraestructura, como la rehabilitación integral del área de quemados en los pisos séptimo y octavo, quedaran reducidos a trabajos superficiales. “Usted nada más mandó a pintar y puso su logo”, recriminó la vocera, aludiendo a la falta de transformaciones reales en el nosocomio.

La protesta hizo eco de las deplorables condiciones cotidianas que enfrentan los menores durante sus tratamientos. Las madres describieron filtraciones en los techos que ponen en riesgo la estructura, fallas crónicas en los sistemas de aire acondicionado y sillones de quimioterapia en avanzado estado de deterioro. Ante este panorama, el colectivo invitó formalmente a las autoridades a realizar una inspección directa y abandonar la simulación institucional.