Agencia Innova Digital.- A las puertas de recibir los reflectores internacionales por la Copa del Mundo, el Gobierno de Jalisco se enfrenta a una emergencia sanitaria que ha escalado hasta el nivel político. La reciente caída del titular del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) es solo la punta del iceberg de una gestión que no logra garantizar el suministro de líquido limpio en la zona metropolitana.
Lo que comenzó como una queja vecinal por el color y olor del agua se ha transformado en una crisis de gobernabilidad que amenaza con manchar la imagen de Guadalajara frente a la FIFA. Con el tiempo en contra y una presión social que no cede, la administración estatal lucha desesperadamente por resolver fallos de infraestructura históricos que hoy tienen a la capital del estado sumida en la incertidumbre y bajo el escrutinio global.
