Agencia Innova Digital.- El futuro económico de México pende de un hilo. Expertos en comercio exterior lanzan una alerta roja: la revisión del T-MEC no será una negociación amistosa, sino una emboscada de presión absoluta por parte de Estados Unidos.

Mientras el gobierno mexicano intenta desesperadamente proyectar una imagen de “estabilidad”, la realidad en las mesas de diálogo es otra. Washington llega con la espada desenvainada, exigiendo concesiones que podrían comprometer la soberanía comercial del país. Los especialistas advierten que México no tiene margen de error: o dobla las manos ante las reglas impuestas desde el norte para “dar certidumbre” a los inversionistas, o se arriesga a un colapso en el flujo de capitales que sostiene la economía nacional.

En este juego de poder, México entra debilitado y obligado a priorizar los intereses de los grandes capitales extranjeros para evitar sanciones arancelarias que hundirían el crecimiento del país. La pregunta ya no es qué ganaremos, sino qué tanto estamos dispuestos a entregar para que no nos saquen del juego.