Místicos y Terrenales

Anilú Ingram mandó a la planilla de Morena a su “mejor carta”, un expriista experto en el chapulineo y al que acusan de haber traicionado hasta a Carolina Gudiño, cuando fue alcaldesa de Veracruz, precisamente por el PRI: Quirino Ramírez Santana, quien fue impuesto en el lugar 4 de la lista de candidatos a regidores de la planilla de Rosa María Hernández Espejo.

De entrada, el que apareciera en ese puesto provocó inconformidades hacia Anilú Ingram, porque al meter a su alfil de última hora, está desplazando a morenistas que sí han trabajado por el partido y por la campaña para la presidencia municipal.

A Quirino Ramírez lo quieren “vender” como si fuera oro molido, cuando en realidad es puro cascajo priista reciclado.

Por su forma de ser en la política, desde los tiempos de Carolina Gudiño, ya era un apestado en el ayuntamiento, en el cual cobraba como “aviador”, porque se volvió “cercano” a otra fuente de poder, a quien le pasaba información hasta falsa sobre Carolina Gudiño y su equipo.

La priista va a estar en campaña otra vez. Quien guste le podrá preguntar su opinión sobre el saltimbanqui de Quirino Ramírez, quien pasó del PRI al Verde y ahora de repente ya está en Morena.

Quirino Ramírez se quiere presentar como el “operador político”, pero eso es algo que nunca ha hecho, porque lo suyo, lo suyo, lo suyo, es el saber acomodarse donde le “compren” sus “informes” sobre otras personas.

Algunos dirán que estará donde le acepten sus chismes, otros trataran de decir que es “información privilegiada” lo que transmite. Pero siempre sin bases y que, a la larga, nunca se cumple.

El que hayan puesto a Quirino Ramírez en la fórmula de Morena para la presidencia municipal de Veracruz, más que un “refuerzo”, parece una mina explosiva para tratar de reventarla.

Vaya, alguien mal pensado creería que, por sus antecedentes, su labor será la de poner obstáculos, para hacer quedar mal a Rosa María Hernández Espejo, en lugar de que realmente quiera sumar.

Parece que la ahora delegada del Infonavit en el estado no quedó conforme con el premio de consolación que le dieron, sino que también está buscado la forma de desbarrancar el proyecto morenista en el municipio porteño.

De ahí sus últimas reuniones con Fernando Yunes, uno de sus grandes aliados y enemigos de la gobernadora Rocío Nahle.

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