Agencia Innova Digital.-El panorama político en Zacatecas ha dado un giro sísmico. En un tono desafiante y dejando claro que no aceptará imposiciones, el senador Saúl Monreal Ávila alzó la voz para reclamar su derecho a contender por la gubernatura del estado, lanzando una advertencia que ha hecho eco en las cúpulas de Morena: su lealtad tiene un límite, y ese límite es la voluntad del pueblo.

Durante un encuentro con medios y simpatizantes, el menor de la dinastía Monreal endureció su discurso frente a los posibles procesos internos de selección, asegurando que las reglas burocráticas del partido no pueden frenar un movimiento social.

“Que quede claro: ningún estatuto, por más rígido que sea, está por encima de la voluntad popular. Si el pueblo decide, no hay burocracia que lo detenga”, sentenció el legislador.

El fantasma de 1998: “La historia podría repetirse”

El momento de mayor tensión ocurrió cuando Saúl Monreal evocó uno de los episodios más emblemáticos de la política mexicana: la salida de su hermano, Ricardo Monreal Ávila, del PRI en 1998. En aquel entonces, el hoy coordinador de Morena en la Cámara de Diputados abandonó las filas del tricolor tras habérsele negado la candidatura al gobierno zacatecano, terminando por ganar la elección bajo las siglas del PRD.

Con una advertencia velada sobre una posible ruptura si el partido no garantiza “suelo parejo”, el senador lanzó una frase que encendió las alarmas en la dirigencia nacional:

“La historia es cíclica y la historia podría repetirse. Mi hermano Ricardo tuvo que tomar una decisión difícil cuando le cerraron las puertas; nosotros estamos listos para lo que venga”, afirmó contundente.

Tensión en Morena

La postura de Saúl Monreal ocurre en un contexto de alta efervescencia por la sucesión en Zacatecas. Al interior del partido guinda, las facciones comienzan a alinearse, y el discurso del senador parece ser un mensaje directo para evitar cualquier intento de “dedazo” o encuesta dirigida desde la Ciudad de México.

Expertos locales señalan que el “Monrealismo” está enviando una señal de fuerza: no permitirán que el estado sea moneda de cambio en las negociaciones nacionales.

Los puntos clave del desafío:

  • Rechazo a la imposición: Exigencia de procesos abiertos y transparentes.
  • Legitimidad territorial: El senador presume el control de las bases en el estado.
  • Ruptura latente: La mención de la salida de Ricardo Monreal del PRI funciona como un ultimátum político.