Agencia Innova Digital.- La situación social en Minneapolis ha alcanzado un punto crítico tras la detención de un niño de cinco años a manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE). Este suceso ha intensificado la indignación en las calles, sumando “más leña al fuego” en un clima ya de por sí volátil debido a las políticas migratorias vigentes en 2026.
El incidente ocurre en un momento de máxima sensibilidad política. El vicepresidente, J. D. Vance, visitó el estado de Minnesota apenas un día antes de que diversas organizaciones sociales convocaran a un paro total en la principal ciudad del estado. Esta movilización busca paralizar Minneapolis como protesta formal contra la reciente ofensiva migratoria liderada por la administración de Donald Trump.
La presencia de Vance en la región es vista por los manifestantes como un respaldo directo a las tácticas de mano dura que han resultado en la detención del menor, mientras que los organizadores de la protesta aseguran que la ciudad se mantendrá firme en su rechazo a estas medidas. Se espera que la jornada de paralización afecte los servicios principales y el comercio en el centro de la metrópoli.
