Un país convertido en refugio seguro para criminales
Agencia Innova Digital.- La acusación del Gran Jurado de Nueva York contra Nicolás Maduro, que derivó en su detención el 3 de enero de 2026, describe a Venezuela como un santuario del narcotráfico internacional. Según el documento, el presidente venezolano no solo participó, sino que perpetuó y protegió una cultura de corrupción que permitió a las élites enriquecerse mediante la cocaína y la protección de sus socios criminales.
El legado del “Cártel de los Soles”
Desde la dictadura de Hugo Chávez, las ganancias del narcotráfico habrían fluido hacia funcionarios civiles, militares y de inteligencia corruptos, bajo un sistema clientelar conocido como el Cártel de los Soles, bautizado por la insignia militar que portan los altos mandos. Este entramado convirtió a Venezuela en un refugio seguro para narcotraficantes desde 1999, gracias a su acceso estratégico al Caribe y a las montañas colombianas, epicentro mundial de la producción de cocaína.
La ruta del Caribe: corrupción política y cocaína
El escrito detalla cómo la droga procesada en Venezuela se enviaba hacia Estados Unidos a través de puntos de transbordo en Honduras, Guatemala y México, donde políticos locales eran corrompidos con pagos millonarios. “Una cultura de corrupción” permitió que traficantes operaran con impunidad, mientras los sobornos fortalecían el poder político de quienes los protegían.
Maduro y su círculo bajo la lupa
La acusación señala directamente a Nicolás Maduro, su esposa Cilia Flores, Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín y Nicolás Maduro Guerra “Nicolasito”, como piezas clave en la red que facilitaba el tráfico de entre 200 y 250 toneladas de cocaína anuales hacia Estados Unidos. Los envíos se realizaban en lanchas rápidas, barcos pesqueros, portacontenedores y vuelos clandestinos, incluso desde aeropuertos comerciales controlados por militares.
Narcoterrorismo empoderado
Estados Unidos acusa que Maduro y sus aliados fortalecieron a grupos narcoterroristas como las FARC y el ELN en Colombia, el Cártel de Sinaloa y Los Zetas en México, y el Tren de Aragua en Venezuela. Estas organizaciones se beneficiaban del alza del precio de la cocaína en cada punto de transbordo hacia Estados Unidos, multiplicando sus ganancias y su poder violento.