Agencia Innova Digital.-El presidente estadounidense, Donald Trump, convirtió la operación militar en Venezuela —que culminó con la captura de Nicolás Maduro— en un arma política para repartir advertencias y presiones a sus vecinos latinoamericanos. Desde el Air Force One, el mandatario lanzó una ráfaga de declaraciones incendiarias que sacuden la región.

  • Contra Colombia: Trump tachó al presidente Gustavo Petro de “enfermo” y lo acusó de “producir cocaína”, insinuando que una misión militar como la que derrocó a Maduro podría replicarse en Bogotá. Con tono desafiante, espetó: “suena bien para mí”.
  • Sobre Venezuela: proclamó que Estados Unidos está “a cargo” del país y lo describió como “un país muerto” que solo podrá revivir con inversiones de petroleras norteamericanas.
  • Respecto a Cuba: vaticinó que la isla “está a punto de caer” sin el suministro energético venezolano, minimizando la necesidad de intervención: “Parece que se está cayendo”. El propio Gobierno cubano confirmó la muerte de 32 agentes —muchos de ellos militares— durante la operación de las fuerzas Delta.
  • Presión a México: Trump reiteró que Claudia Sheinbaum “tiene miedo de los carteles” y reveló que le ha ofrecido enviar tropas estadounidenses para combatirlos, propuesta que la mandataria mexicana ha rechazado.
    Con frases lapidarias y un tono de supremacía, Trump se erige como el árbitro de la región, repartiendo amenazas y promesas de intervención militar mientras coloca a Venezuela bajo control directo de Washington. Sus palabras no solo tensan la diplomacia continental: dibujan un escenario de injerencia abierta y de presión sin precedentes sobre México, Colombia y Cuba.