Agencia Innova Digital.-El mercado de abastos de Guadalajara se convirtió en escenario de guerra. Más de 30 sicarios armados con rifles de asalto y al menos siete vehículos participaron en la emboscada contra el empresario Alberto Prieto Valencia, dedicada a la comercialización de semillas y abarrotes, confirmó el gobierno de Jalisco.

La agresión, calificada como “directa” por las autoridades, dejó un saldo trágico: la hija menor del empresario y uno de sus escoltas fueron asesinados, mientras que otros cuatro resultaron heridos. El cuerpo de seguridad de Prieto, integrado por siete escoltas —algunos exmilitares—, fue superado por la fuerza de fuego de los atacantes.

En el operativo posterior, se aseguraron cuatro vehículos presuntamente utilizados en el ataque: dos en el lugar de los hechos y otros dos en calles cercanas. Tres de ellos portaban placas de Michoacán y uno carecía de matrícula, lo que refuerza la hipótesis de la participación del crimen organizado.

El gobierno estatal advirtió que el ataque no fue casualidad, sino un mensaje de poder y control. “Por las características del ataque, se presume la intervención del crimen organizado”, señaló en su comunicado, dejando abierta la investigación sobre el móvil.

La emboscada no solo exhibe la vulnerabilidad de los empresarios en Jalisco, sino también la capacidad de fuego y coordinación de grupos criminales que operan con total impunidad. La imagen de un convoy de sicarios irrumpiendo en plena ciudad marca un precedente alarmante para la seguridad pública y la vida cotidiana en la región.