Agencia Innova Digital.- La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó el mensaje navideño para lanzar un llamado a la unidad nacional y a la solidaridad entre los mexicanos, en un tono que mezcla la emotividad de la fecha con la tensión política que atraviesa el país. “Que esta Nochebuena nos abrace como nación, y el amor por nuestra tierra nos dé mucha fuerza”, dijo desde Palacio Nacional, acompañada de su esposo, José María Tarriba.
El discurso, breve pero cargado de símbolos, apeló a la fraternidad familiar y a la defensa de la patria en medio de las amenazas de Donald Trump contra la soberanía mexicana. Sheinbaum agradeció a las generaciones pasadas por “enseñar a resistir con dignidad” y dedicó palabras a migrantes, trabajadores esenciales y fuerzas de seguridad, en un país donde la violencia no da tregua y donde, incluso en Nochebuena, hubo enfrentamientos en Sinaloa.
El mensaje presidencial se da en paralelo a la polémica decisión de tomar vacaciones en Acapulco, un destino marcado por la violencia del narco y los estragos de huracanes recientes. Analistas interpretan el viaje como un gesto político para reflotar el puerto, aunque la comparación con López Obrador —que evitaba hablar de vacaciones y prefería giras de trabajo— resulta inevitable.
El primer año de Sheinbaum ha estado lejos de la calma: presiones externas por el regreso de Trump, crisis internas de seguridad, escándalos de corrupción y tragedias naturales han marcado su agenda. México cierra un 2025 convulso y se prepara para un 2026 cargado de retos: Mundial de fútbol, elecciones intermedias y la posible revocatoria de mandato.
El mensaje navideño, más que un saludo festivo, se convierte en un recordatorio de que la política nunca descansa, ni siquiera en Nochebuena.
