Agencia Innova Digital.- La violencia volvió a golpear el corazón de Guerrero. La mañana de este lunes, el coordinador regional del IMSS-Bienestar, Raymundo Cabrera Díaz, fue asesinado a balazos en plena vía pública de Chilpancingo, en un hecho que exhibe la fragilidad de la seguridad en la entidad y el silencio cómplice de las autoridades estatales.
De acuerdo con reportes ministeriales, el médico cirujano de 55 años fue atacado por hombres armados a bordo de una motocicleta cuando caminaba por la colonia Ruffo Figueroa. Intentó refugiarse en una juguería, pero los sicarios lo alcanzaron y lo ultimaron sin piedad. En el lugar quedaron casquillos calibre 9 milímetros y las chanclas de la víctima, símbolo de la brutalidad con que fue ejecutado.
El crimen ocurre en un contexto de siete asesinatos en apenas 24 horas en Guerrero: entre las víctimas, una agente ministerial y una familia masacrada en Chilapa. En Acapulco, dos hombres fueron hallados asfixiados y con huellas de tortura, pese al aparatoso operativo de seguridad desplegado por el periodo vacacional.
Raymundo Cabrera, quien desde 2024 se desempeñaba como coordinador médico regional del IMSS-Bienestar, había sido también coordinador de Epidemiología en la Secretaría de Salud estatal. Su asesinato representa un golpe directo contra el sistema de salud pública y contra la esperanza de miles de pacientes que dependían de su gestión.
El crimen se da apenas un día después del Paseo del Pendón, evento que marcó el inicio de la feria de Chilpancingo, celebrado bajo un fuerte dispositivo de seguridad que no logró contener la ola de violencia.
Hasta la tarde de este lunes, la gobernadora Evelyn Salgado, el fiscal Zipacna Jesús Torres y el secretario de Seguridad Pública estatal, Daniel Antonio Ledesma, permanecían en silencio, sin pronunciarse sobre la crisis que desangra a Guerrero. La omisión oficial alimenta la percepción de un estado rebasado, donde la vida de médicos, policías y ciudadanos se pierde entre la indiferencia y la impunidad.