Agencia Innova Digital.- La segunda economía de América Latina atraviesa un momento crítico: en 2025 ha logrado evitar la recesión por un margen mínimo, con un crecimiento estimado de apenas 0,4% del PIB. Un triunfo pírrico que no oculta la realidad: México lleva años atrapado en un bajo desempeño económico que se refleja en las calles, en los mercados y en los hábitos de consumo de millones de familias.

Un crecimiento que no despega

•             La Cepal advierte que el debilitamiento de la demanda interna, la caída del consumo privado y la reducción de la inversión son los principales frenos.

•             La inversión fija bruta se desplomó un 6,7% en septiembre, reflejando la falta de confianza empresarial.

•             El secretario de Hacienda, Édgar Amador, minimizó la contracción del tercer trimestre (-0,3%), atribuyéndola a la industria, aunque reconoció que la recuperación depende de los gastos de fin de año.

🛒 Consumo en pausa

•             Estudios de BBVA Research muestran que el gasto de los hogares se ha estancado, con menor dinamismo en bienes y servicios.

•             Banamex alerta que la subida de impuestos y nuevos aranceles a productos asiáticos podrían presionar la inflación en 2026.

•             Los mercados y centros comerciales lucen vacíos en diciembre, con consumidores cautelosos y postergando compras.

Indicadores alternativos del estancamiento

•             El famoso “índice del pintalabios” reaparece: los mexicanos sustituyen grandes gastos por pequeños lujos como cosméticos.

•             En el Hot Sale 2025, las ventas totales crecieron 23,7%, pero el ticket promedio cayó a la mitad y la moda retrocedió 28%.

•             El Buen Fin 2025 mostró un repunte, aunque con lecturas ambiguas: ¿resistencia del consumo o compras postergadas?

 El auge de la segunda mano

•             Plataformas como GoTrendier triplicaron sus ventas en 2025, con una prenda usada vendida cada 15 segundos.

•             El fast fashion (Zara, Shein, H&M) sustituye al consumo premium.

•             Tiendas de thrift en barrios como La Condesa reportan ventas diarias de hasta 25.000 pesos, impulsadas en gran parte por extranjeros residentes.