Agencia Innova Digital.- El espectáculo político de Trump volvió a desplegarse en la Casa Blanca: un gabinete rendido en aplausos, un presidente que exagera cifras de sobredosis para justificar una ofensiva militar contra Venezuela, y un secretario de Defensa atrapado en la sombra de ejecuciones extrajudiciales en el Caribe. La retórica beligerante (“acabar con esos hijos de perra”) se mezcla con la negación de responsabilidades por un ataque que dejó 11 muertos y que congresistas califican de crimen de guerra. Mientras tanto, Trump despacha la crisis económica como un “bulo demócrata” y presume de salud y récords en redes sociales, reforzando la narrativa de un líder que confía más en el poder de sus palabras que en la realidad que viven los estadounidenses.
