Agencia Innova Digital– Ciudad de México la gran pregunta que inquieta a millones de trabajadores está a punto de resolverse: ¿cuánto aumentará el salario mínimo en 2026? La expectativa es tan alta como la tensión política y económica que rodea esta decisión nacional.

Este 1 de diciembre, la presidenta Claudia Sheinbaum anunciará el incremento oficial que deberá aprobar la CONASAMI, y lo hará en medio de un ambiente cargado de esperanza… y presión. No es solo una cifra: es un mensaje, una declaración y un termómetro social del rumbo económico del país.

En 2025, el salario mínimo ya había elevado su nivel hasta los 278.80 pesos diarios, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte llegó a 419.88 pesos. Ahora, diversos sectores anticipan que el aumento de 2026 podría oscilar entre el 11 % y el 12 %, lo que colocaría el salario alrededor de los 310 a 312 pesos diarios. Otros, más audaces y combativos, aspiran incluso a un incremento del 20 %, argumentando que lo mínimo debe permitir vivir con dignidad —no solo sobrevivir.

De acuerdo con la política salarial anunciada en el sexenio anterior y continuada ahora bajo la administración de Sheinbaum, la meta es lograr que el ingreso básico alcance el equivalente de 2.5 canastas básicas. Una aspiración que suena justa… pero que algunos empresarios observan con recelo, advirtiendo sobre presiones en las PYMES y en el mercado laboral.

En medio de esta discusión, surge una verdad innegable: el salario mínimo no es una cifra aislada. Impacta en prestaciones, créditos, seguridad social, pensiones, contratos laborales y, en esencia, en la vida diaria de millones de familias mexicanas. Para muchos, este aumento significa la posibilidad de llenar el refrigerador, pagar renta o sostener estudios. Para otros, representa estabilidad y esperanza frente al desgaste económico.

El anuncio de Sheinbaum no llegará solo: se prevé que vaya acompañado además de definiciones concretas sobre la reforma laboral que pretende reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas, un cambio histórico que podría reconfigurar la cultura laboral mexicana.

La presidenta lo adelantó con firmeza en su conferencia matutina:
“Ya pronto vamos a informar. Ya es el 1 de diciembre, el aumento al salario mínimo y el tema de las 40 horas, ya se está llegando ahí a un acuerdo…”

Hoy, México se prepara. Los trabajadores cruzan los dedos. Las empresas ajustan sus cálculos. La opinión pública se enciende.

Y la pregunta se mantiene vibrante, provocadora y urgente:

¿2026 será el año en el que el salario mínimo finalmente alcance la dignidad prometida…
o una nueva cifra que volverá a quedarse corta frente a la realidad?