Los espectáculos denigrantes, grotescos, ridículos,  bochornosos, pobres de talento parlamentario en los últimos años ha sido una constante en la más alta tribuna del país,  la Cámara del Senado como todo Poder Legislativo,  es la arena política para el debate bajo la premisa que debe ser un debate con argumentos jurídicos y pensando sobretodo en contribuir en beneficio del país, sin embargo, la realidad política se impone, de arena política para el debate parlamentario se pasa a la arena Coliseo para tirar ganchos al hígado y volados de izquierda y derecha de dignos representantes de la “izquierda” y “derecha” de México.

Más allá de encontrar culpables y de rasgarse las vestiduras de acuerdo a los intereses políticos de los involucrados, lo cierto, es que no se trata de echar porras a los porros ni dignificar a los corrientes, es condenable todo acontecimiento que denigre al poder legislativo, ¿acaso el poder legislativo es un reflejo de la violencia que sucede de manera diaria en la sociedad? ¿Quién contamina a quién? ¿acaso no los diputados y senadores son representantes del pueblo? ¿Quién sanciona – ante estos hechos lamentables – al poder legislativo?

La realidad social no se quiere ver pero se respira todos los días, la violencia surge en todos los escenarios públicos- sin olvidar el entorno privado- en las escuelas,  en los centros laborales,  en el campo, en las calles, es una pandemia que no se puede controlar, al más mínimo pretexto surgen los reclamos airados, los gritos, sale a relucir la madre de todos, – no me refiero a la Virgen de Guadalupe- , golpes y amenazas, el espacio público es una gran taberna que al calor de unas copas saca el lado violento que está guardado y le urge salir, tal parece que las personas que participan en estos hechos se “alimentan” de la violencia que puede escalar a hechos trágicos e irreparables, ¿Quién gana con tanta violencia y con perder la cordura en cuestión de segundos?

Los hechos ocurridos en el Senado de la República no pueden ni deben ser minimizados mucho menos glorificados, es un gran error que actores políticos y representantes de los otros poderes del Estado echen más gasolina al fuego, no se trata de quien tiró el golpe más fuerte o quien fue más certero, no se trata de quien fue el “ganador “de la pelea mucho menos a quien se le pondrá el cinturón de campeón, se trata del mensaje que se manda desde la más alta tribuna del poder legislativo a la sociedad, el mensaje al pueblo que presumen representar: “Ante la falta de acuerdos y la ausencia de argumentos mejor la violencia para dirimir nuestras diferencias” ante este mensaje pobre y vergonzoso…no hay meme que valga.

La realidad es que todos los involucrados le deben pedir perdón al pueblo de México, no se trata de agachar la cabeza ante el adversario político, las diferencias seguirán existiendo, se trata de reconocer ante México que no es con la violencia física y verbal qué van a contribuir al desarrollo del país, que no es desde la comodidad de sus curules y presumiendo sus privilegios económicos y materiales que contribuyen a la gobernabilidad de México, podrán tener – los involucrados – el aplauso de aquellos que han sido beneficiados desde sus espacios de poder pero nunca serán más que aquellos que queremos un poder legislativo a la altura de las exigencias y reclamos de una sociedad lastimada por la violencia en todas sus modalidades,  el Senado  ¿es la más alta tribuna del poder legislativo o la taberna más grande del país?

México necesita paz pero no paz sepulcral, México necesita diálogo entre los diferentes y hacer comunidad,  México debe pasar del discurso a la unidad nacional a los hechos desde el espacio donde convivimos, México debe actuar con gran responsabilidad para cuidar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes y no contaminarlos de malos ejemplos por aquellos que reciben un jugoso ingreso económico por representar dignamente los intereses del Pueblo de México, si se trata de tirar golpes, ¿Quién ganará?

P.D.- Con el ánimo que de patriotas esté lleno el paraíso político empezando por el poder legislativo…Escribiré otro día.