AGENCIA INNOVA DIGITAL.-

La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, anunció un nuevo reemplacamiento obligatorio para todos los vehículos del estado a partir de 2026, bajo el argumento de “seguridad y orden”, y no con fines recaudatorios. Sin embargo, la medida ha generado inquietud entre automovilistas, quienes temen un nuevo golpe al bolsillo disfrazado de modernización.

Nahle justificó la acción alegando que no existe una base de datos vehicular confiable y que actualmente circulan placas de distintos diseños y colores, lo que —según ella— genera desorden. El nuevo esquema incluirá placas con chip de seguridad, las cuales ya se están otorgando a vehículos nuevos este año.

“Es parte del ordenamiento que tenemos que hacer”, declaró, mientras aseguró que la intención no es recaudar, sino proteger el patrimonio de los ciudadanos. Aun así, el cambio será obligatorio para todos los automovilistas, incluidos taxis, muchos de los cuales —afirmó— operan sin permisos desde hace más de una década.

El anuncio ha sido visto por diversos sectores como una estrategia que, aunque justificada como tema de control, podría representar una carga económica más para los veracruzanos. La mandataria insistió en que no se trata de un impuesto encubierto, pero no detalló el costo que implicará el nuevo trámite ni si habrá apoyos para sectores vulnerables.

Mientras tanto, el debate crece: ¿orden y seguridad o recaudación disfrazada?